Especial reseñas: 5 discos que no debes obviar (enero 2018)

Cupcakke – Ephorize

Tener que aguantar que una pedorra como Cardi B, que como rapera deja bastante que desear, y que Elizabeth Eden Harris se tenga que conformar (por ahora) con un reconocimiento casi limitado al underground, es todo menos justo. Pero claro, ella tiene lorzas y no se corta un pelo a la hora de hablar sobre comer pollas y demás parafernalia sexual (imprescindible tener las letras delante, y aun así hay que reconocer que se le entiende mejor que la media de raperos). Es un aburrimiento que la música popular esté tan sexualizada, pero a su vez todo esté tratado de manera tan sutil y hasta metafórica, y por ello una propuesta como la suya resulta tan refrescante,

A ello hay que unir su defensa al colectivo LGTB+ ya desde sus previas mixtapes, y que aquí llega al summum en el club banger que es Crayons, que debería sonar en todos los Orgullos del mundo (y no lo hará). Y no es el único hit, porque la chica tiene un flow que no se aguanta y a diferencia de otros raperos, apuesta por el trap o hip hop, sí, con puntazos como Spoiled milk titties o Cartoons, pero no se olvida de la pista de baile en hits como Total o Exit. Los que preferirían a un Mykki Blanco más petardo y desenfadado, aquí tienen una excelente y deslenguada alternativa.

Puntuación: 8

Frances and the Lights – Just for Us

A pesar de una larga carrera, Francis Farewell Starlite tardó casi una década en publicar su álbum debut, pero el segundo ha llegado solo año y medio después de este. Quizás el éxito de Friends ha influido en su manera de ver el formato, aunque hay que decir que, a pesar de las diez pistas, sus 26 minutos le acercan más al EP o miniálbum. Y a veces debido a la escasa duración de los temas da la sensación de que está medio terminar, como ese fade final en Back in time, canción que podría durar cuatro minutos perfectamente, o I won’t lie to you, que de tan breve se queda en mera anécdota pasajera. Incluso el concepto del disco, lo cíclico de toda relación, no despega del todo debido a ello.

Lo que no quiere decir que también haya mucho donde rascar, reflejando con consistencia, a pesar de que se podía haber ahondado más, la intimidad de este efímero amor. Just for us, de nuevo con su amigo Bon Iver, sin ser Friends, es toda una delicia, como Cruise, producida por Cashmere Cat, el ramalazo Prince de Tear it up, la preciosa introducción, Morning, o Never back, que perfectamente retrata la portada (“tú estás sacando fotos, yo en la piscina”) también están entre lo mejor. No es un disco que vaya a salvar tu vida, pero puede que sí una deprimente tarde de domingo.

Puntuación: 7

Porches – The House

Tras optar por un sonido más sintetizado en Pool y dar el pelotazo (en el indie, se entiende), Aaron Maine mantiene estas señas de identidad en este nuevo disco, aunque de manera más esquizofrénica, con inesperados giros de tono. Quizás esta actitud haya sido provocada por la ruptura con Greta Kline de Frankie Cosmos, por lo que, de alguna manera se podría considerar como álbum postruptura, a su manera. Porque la esquizofrenia se traduce en temas bailables como Anymore, Akeren o Find me, por lo que no todo es melancolía y drama, pero es quizás en este aspecto donde más despunte.

Preciosas baladas como Country, Anything you want, Ono o By my side brillar se erigen como lo más brillante de este cancionero. Los medios tiempo de corte ochentero, Leave the house y sobre todo Now the water, también se llevan el gato al agua en un disco que a pesar de la mencionada heterogeneidad, sí que está bien hilado y resulta coherente en su conjunto. 

Porches actuará en Mad Cool 2018.

Puntuación: 7,2

Rural Zombies – From Home to Hospital St.

Se tiene la mala costumbre de afirmar que equis artista o banda nacional es la versión española de equis artista o banda internacional, normalmente de origen anglosajón, y ya lo he escuchado alguna vez sobre los guipuzcoanos respecto a Wolf Alice, como si los ingleses hubiesen inventado la pólvora. Una cosa es percibir influencias (es una banda muy british) y otra afirmar aquello de manera tan rotunda, y más cuando el disco de Wolf Alice se publicó hace escasamente cuatro meses. No es que gocen de la personalidad más arrolladora (los otros tampoco), pero resulta muy interesante como la han afinado en este último álbum.

Dejando a un lado ese aire a Two Door Cinema Club o Grises, si queremos un referente nacional, en lo que se refiere a la instrumentación, la evolución de su sonido resulta más madura en el mejor de los sentidos, y sobre todo cala más a nivel emocional. Han optado por un camino más dream rock y shogaze, en un tono más oscuro, al menos en su primera mitad, con perlas como Nana, Ethereal, Bi o Runaway. En la segunda sí se encuentran más reminiscencias a su debut, especialmente en Home (aunque más Foals que TDCC), lo que no quiere decir que esta sección no cuente con trallazos como Fun-Eral. No es por ser elitista (o sí, un poco), pero si su primer disco sonaba a Arenal Sound, este suena a BBK Live o Mad Cool.

Puntuación: 7,5

Dream Wife – Dream Wife

Cuando muchos todavía creen que el feminismo en la cultura pop es una moda, bandas como esta, que no se cortan a la hora de reverenciar clásicos como The Breeders o Sleater Kinney, demuestran que nunca ha dejado de estar presente, siempre ha sido visto como radical desde los ojos del sistema, y que gracias a Dios, perdurará hasta , algún día, derrocar el heteropatriarcado. Y qué mejor que el punk rock para diseminar un mensaje sin discursos políticos directos, sino más bien con letras del día a día con bien de flama empoderada y ritmos ideales para un pogo masivo si se necesita un pequeño empujón (nunca mejor dicho) para convencer al personal.

Su debut lo componen 11 cortes, con una media de 3 minutos cada uno, como mandan los cánones del género, en los cuales el trío se explaya con contundencia a base de guitarras afiladas y baterías urgentes, melodías pegadizas como un chicle rosa fucsia y una Rakel Mjoll (todo actitud) que presume de una interpretación vocal que podría surgir de la utópica hija de Karen O. y Joan Jett (con un punto Björk… ¡en serio!). Un disco de los que gustan mucho, pero que apetece todavía más disfrutar en directo. ¿Nadie las va a traer este verano?

Puntuación: 7,5

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