Especial reseñas: 5 discos que no debes obviar (febrero 2018)

U.S. Girls – In a Poem Unlimited

EL proyecto de Meg Remy siempre había destacado por su intelectualidad y cierto carácter esquivo. Con cada nuevo disco la accesibilidad se ha ido acentuando, proclamándose este último como el más abierto y digerible; lo que no quiere decir que el contenido y su carácter arty se hayan visto mermados (y bueno, en realidad sigue sin ser para todo el mundo). El feminismo de su obra se mantiene, tanto que hasta se atreve a cuestionar a un hombre, icono de su país, como es Barack Obama en M.A.H., que para ella al final fue otra muestra, maquillada, de toxicidad masculina. Pero lo mejor es que mientras le pone de vuelta y media, la bola de espejos nunca deja de girar.

Tampoco el álbum es que sea una fiesta non-stop, pero su inclasificable pop transita por diferentes paletas sonoras, desde rock psicodélico a synth pop pasando por trazos hip hop o disco, normalmente desde un prisma setentero. Por ella se trata de un trabajo rico y variado en su forma, que arropa un contenido brillante, donde te cuenta lo de Obama como la historia de una mujer que queda infértil por trabajar en una refinería (Rage of plastics). Por ello no hay que dejar de escuchar o leer las letras mientras disfrutas de su inigualable festival sonoro.

Puntuación: 8

Son Lux – Brighter Wounds

Siguiendo como trío, pero con Ryan Lott como cabeza pensante, la banda ha vuelto con un disco que, como muchos otros, intenta plasmar la frustración y confusión de la situación sociopolítica actual, y más concretamente del Estados Unidos de la era Trump. También se entremezcla la experiencia de ser padre, en el caso de Lott, en este contexto, acompañando la lírica por un envoltorio con los BPM reducidos, denso por momentos, pero también contundente.

Desde el raruno stadium pop de Dream state al entrecortado r’n’b de The fool you need; pasando por el exceso dramático estilo ANOHNI en su interpretación y Björk en el apartado musical de All directions, que contrasta con la contención de Aquatic; o la electrónica al estilo Moderat de Surrounded, se trata un disco ecléctico en la justa medida, para que la personalidad del proyecto no se vea dañada. Quizás hay secciones donde la intensidad se antoja poco natural, como si hubiese la necesidad de inyectar casi constantemente este tipo de empaque para ser tomado más en serio (como el final de Resurrection o ciertos tics en la interpretación de Lott). Con la temática y el tono ya tenemos bastante. Por otra parte el barroquismo siempre ha ido ligado a él, y por lo general no todos lo saben manejar tan bien.

Puntuación: 7,5

Jorge Elbrecht – Here Lies

Amigo de gente como Ariel Pink o Kirin J Callinan, el costarricense desprende también cierto aire chanante, pero, como aquellos, su obra es poca broma. En su debut e largo plasma diferentes etapas vitales de su última década, compartiendo en casi todas un poso ochentero desde diferentes perspectivas. Por ejemplo, los dos temas donde participa Tamaryn no tienen tanto que ver: Words never fail to fail es todo un baladón de corte hypnagogic, donde también se podría vislumbrar a Pink perfectamente; y el contundente tema titular bebe mucho de bandas de culto synth de la década como Visage.

Dentro de los diferentes estilos, la primera parte se decanta más por la electrónica, con temazos como el motorik de Endless fire, el toque de electrónica noventera de Undiscerning masses o Guillotine, que haría las delicias de los fans de Book of Love. La segunda opta por guitarras y demás instrumentos orgánicos, con propuestas tan geniales como la preciosista Wash away with the rain, ese punto a los Dire Straits instrumentales en Oceans alive o la post-punk Mirror, que es como si el cantante de Beach Fossils hubiese sido miembro de Joy División. Sí, todo resulta bastante loco y algunos le echaran en cara la incoherencia generalizada, pero ese es el concepto que desea reflejar: la vida, durante diez años, no es una línea inalterable. O no debería, porque si es así, qué aburrido entonces.

Puntuación: 8,5

Computer Magic – Danz

A pesar de no aparecer vestida de astronauta como en la portada de su debut internacional (en Japón lanzó cuatro discos más), este segundo largo de la americana sí que remite realmente al espacio y la ciencia ficción en general. Paradójicamente su predecesor, a diferencia de sus tropecientos EPs y singles, se alejaba algo tanto sonora como temáticamente de esta tendencia tan marcada de su carrera, por lo que sus fans aplaudirán de alegría gracias a su mayor epopeya synth intergaláctica hasta la fecha.

Sin embargo ha plasmado su personalidad y vivencias como nunca, de manera quizás algo abstracta, eso sí, y empotrándolas con la forma, pero también con el contenido espacial (puede estar hablando de un amor entre un humano y una I.A., pero en el fondo todo es confesional). Por lo general el disco trata sobre el aislamiento, por lo que la metáfora del espacio tiene todo el sentido del mundo (ahí está por ejemplo Drift away, de cómo se sintió con la muerte de su hermano). Después de las recientes decepciones en el terreno de la ciencia-ficción como Altered Carbon o Mute, quizás la música la mejor manera de reconciliarse con el género que, no, no solo se limita a libros, cine y series. Llámadlo sci-fi pop.

Puntuación: 7,2

Hookworms – Microshift

Tras un par de discos muy bien recibidos, parece que los ingleses están pegando ya el pelotazo con este tercer trabajo donde no han desistido en su rock enérgico, pero ahora demás han incorporado una capa más arty a través de arreglos y demás elementos electrónicos. A falta de The Rapture, ellos son los mejores sustitutos posibles, aunque los fans de LCD Soundsystem también pueden abrazar un disco que no reniega del contenido frente al disfrute despreocupado.

Negative space fue el primer exponente que conocimos y además también abre el disco, y a pesar de que le falta un poco de desparrame sonoro para convertirse en un trallazo para la pista, sin duda se trata de una carta de presentación de impresión. Para pogo ya está el kraut orgánico de Stattic resistance, posiblemente el hit del disco, mientras que Opener recupera el espíritu noise de su debut, pero que deriva en un increscendo en forma de himno que pone los pelos de punta. Sugieren el paraíso en la bonita Each time we pass, le pueden dar al ambient de calidad en Reunion, o a la psicodelia de la escuela de Flaming Lips en The soft season. Sí, la etiqueta rock se les queda algo corta, porque saben extraer lo mejor de cada subgénero de este estilo y sin que parezca un collage sin ton ni son.

Puntuación: 7,8

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