¿No vale solo con ser músico en el estudio?

Una de las noticias más curiosas de la semana ha sido sin duda la del despido de Zayn por parte de su manager. Normalmente suele ser al revés, pero es que según Sarah Stennett el artista es “difícil”. Muchos podrían pensar que, al igual que muchos otros casos, el ex One Direction se muestra caprichoso, agresivo o algún comportamiento típico de divo. Por lo visto no, lo de “difícil” viene porque ha declinado “oportunidades de promoción muy buenas”. Y es que ya se sabe que Zayn tiene problemas de ansiedad por miedo escénico, y por ello sus actuaciones en directo han sido más bien escasas, incluso cancelando alguna citas en el último minuto debito a algún ataque, y, a diferencia de sus excompañeros, no ha llevado a cabo gira (bueno, Louis tampoco, pero es que literalmente tiene cuatro canciones).

Obviando que a la tal Sarah le deben de sobrar los clientes, este caso ha puesto de manifiesto una vez más el debate sobre lo qué implica ser músico y que se espera de su figura. Especialmente si el músico forma parte de la maquinaria capitalista del pop comercial. Obviamente Zayn forma parte de ella, pero eso no implica que tenga que seguir a pies juntillas el reglamento no escrito de la estrella del pop actual, y más si hay un problema mental de por medio (bueno, y si no le sale del higo, pues también). Y es que en el ámbito comercial se asume que el artista va a realizar una promoción brutal, incluyendo giras mastondónticas donde termine literalmente hecho mierda (así acaban algunos enganchados a todo lo que huela a vicio). Y es que la comunidad fan más joven es muy exigente y mataría por ver a sus ídolos en concierto o haciendo el chorras en El Hormiguero.

Esto nos lleva a la, para mí, falsa idea de que un músico es menos músico porque no haga promo y sobre todo conciertos. Algunas artes se pueden trasladar al directo, y la música es una de ellas, pero la profesión de actor también, y generalmente no implica ninguna de estas exigencias. Hay muchos actores de cine y tele que no han hecho teatro en su vida y nadie, ni sus fans, les critican por ello. Es verdad que siempre ha flotado la idea de que el escenario teatral otorga cierto caché, pero se trata simplemente de un complemento, no casi de una obligación. Incluso si algún reconocido actor pasa de hacer promoción, nadie se le echa encima. Sin embargo la música funciona de otra manera. Tanto que hasta tu manager te puede despedir incluso siendo una estrella del pop.

Hace poco Tracy Thorn hablaba sobre hacer giras, y admitía que no se encontraba tan cómoda en el escenario como en el estudio. Sin embargo sus fans, ya maduritos, van a empatizar mejor que una chavalería desbocada. O ya se asume que míticos del undreground como Boards of Canada, que no han realizado más de una docena de directos en su vida, no se vayan a enrolar ahora en una gira internacional. Quizás la mayor diferencia radique en los fans, que exigen menos por razones de madurez. Pero como ya he mencionado, el pop comercial funciona a su modo. Solo casos excepcionales, como Daft Punk, quizás por su halo de misterio, pueden permitirse el lujo de pasar totalmente de los directos y por descontado de la promo (salvo que implique aparecer en los Grammy, claro).

Sin embargo todo esto no gira solo en torno a la exigencia de la juventud, el concepto de que un artista musical no es completo hasta que no actúa en directo es un mantra muy extendido entre muchos músicos y seguidores (y que a mí me suena megacuñado, por cierto). Hay similitudes con el eterno debate sobre si los intérpretes son verdaderos músicos o no (un debate que por cierto ya huele), que además también suelen adoptar este tipo de individuos. Sin embargo ambos conceptos también chocan ligeramente, ya que hay grandes compositores que el directo no es lo suyo. Vamos, que lo que estos cuñados esperan es literalmente al hombre renacentista, que sepa todo de sobre todo (perdón por el machismo, pero es que la expresión original es así). Obviamente un artista será más completo cuantas más facetas domine de su campo, pero no tiene por qué ser mejor artísticamente hablando.

Yo también soy fan, obviamente, y ansío poder disfrutar de ciertos artistas en directo o, en menor medida, poder ver alguna actuación por televisión. Sin embargo para mí el núcleo de la música es el estudio, incluso a pesar de que a veces me haga más ilusión un concierto de grandes éxitos a escuchar un nuevo disco. También está el caso contrario: bandas y artistas que hacen giras sin discos. Algunos les tildan de aprovechados. Puede, o puede que también no les mate la idea de meterse en un estudio (o porque la inspiración no surge así como así) y sí tocar frente a un gran público. ¿Eres menos músico? No tiene por qué, y además los fans lo disfrutan. Y Zayn, por equis motivos, pues no es muy de directos, y aun así se trata posiblemente del más exitoso de los cinco One Direction y artísticamente el mejor junto a Harry. Pues tan mal no le va entonces.

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