Cuando una canción quemadísima resurge gracias a una serie

La utilización de música en series lleva siendo tendencia desde hace más de 20 años, especialmente por clásicos adolescentes como Es mi vida, Dawson Crece o The O.C., y sin embargo las de corte adulto al principio miraban hacia otro lado. Sí incluían canciones de cuando en cuando, pero no como recurso habitual. De unos años a esta parte pocas series se resisten a ello y a veces puede resultar hasta excesivo. De recurso narrativo pasa a recurso estético y aunque a veces quede de lujo, otras muchas su empleo se antoja muy gratuito. No obstante hay series que se han mostrado más precavidas y han preferido dosificar el uso de canciones para momentos puntuales y sobre todo excepcionales, como The Americans.

La serie, protagonizada por una pareja de espías soviéticos infiltrados viviendo como ciudadanos americanos en Estados Unidos durante los ochenta, llevaba 6 temporadas sin audiencias millonarias, pero siempre obtenía el beneplácito de la crítica y un público escaso pero muy entregado, por lo que ha terminado en la ansiada categoría de culto. Estos días legaba a su final con un último capítulo a la altura de lo esperado, o incluso más. Y si hay algo que destaca en él son dos escenas (se avecinan SPOILERS). Se trata de una serie que cuando ha utilizado un tema casi siempre iba muy ligado con el significado o simbolismo de la imagen, y así sucede en estos momentos cumbre del episodio. Y sobre todo ha destacado porque muchas de esas canciones forman parte de la memoria colectiva (y son carne de M80). Lo que a muchos puedo chocar, ya que las series normalmente no optan por este perfil.

De primeras tenemos Brothers in arms de Dire Straits. Un clásico muy popular, pero a su vez sutil, que se la aleja de los populares riffs de la banda, a veces incluso algo ambiental, que acompaña la escena tras la conversación del garaje entre la Philip, Elizabeth, su hija Paige y Stan, su amigo y vecino durante toda la vida, donde finalmente este último conoce su verdad. La canción está abierta a muchas interpretaciones, aunque la guerra es el tema principal, y el ansia de volver a casa, y de alguna manera Elizabeth y Philip dan por zanjada su guerra encubierta y supuestamente su regreso a casa debería ser motivo de alivio, pero no en este caso, porque, además de dejar un hijo atrás, ¿qué es el hogar para ellos? ¿Rusia? ¿América? El clásico de Mark Knopfler potencia ese sentimiento de confusión y frustración y eleva la escena a un climax sobrio, pero ciertamente emotivo.

Sin embargo el otro tema es un caso mucho más evidente, ya que todo el mundo, al menos occidental, lo conoce, aunque sea de oídas. Se trata de With or without you de U2, que por muy buena canción que sea, muchos estamos hasta el gorro de ella. Comienza a sonar mientras Stan vuelve a casa y se enfrenta a su nueva realidad, mientras que la familia Jennings aparca en un McDonald’s para cenar (símbolo del capitalismo yanqui, como último gran rito en el país). La escena en paralelo transmite melancolía y añoranza por un pasado que ya se ha esfumado, y la canción, claramente emotiva, incrementa el clímax. Sin embargo, aunque la realización y tono contrarresta la épica arrolladora del tema, todavía hay algo que chirría. La familia se sube en el tren hacia Canadá y la canción termina.

En el paso fronterizo unos agentes inspeccionan a los pasajeros. Aunque la familia vaya disfrazada y cada uno en asientos separados para pasar desapercibida, los agentes cuentan con retratos de ellos. Sin embargo, tras la tensión inicial, no se percaten de que son ellos y les dejan seguir. El tren comienza a acelerar y Elizabeth y Philip respiran tranquilos, pero de repente se dan cuenta al mirar por la ventana que su hija Paige está en el andén. Ha preferido seguir viviendo en el país donde nació, aunque sea sin sus padres. Ahí es cuando de nuevo comienza a sonar la canción y el mensaje de “contigo o sin ti” cobra mayor sentido que nunca. Y la grandilocuencia de la canción acompaña y complementa a una de las escenas más “heartbreaking” de la televisión reciente. E incluso para una serie ciertamente sobria, el momento no resulta forzado y para muchos, a partir de ahora, With or without you va a contar con un nuevo significado.

Y así es como mientras que en otra serie explotar dos temas tan populares podría resultar un suicidio, en este caso sabe tratar con maestría cualquier elemento que se precie, incluyendo canciones trilladísimas. Y no es la primera vez que lo hace, porque especialmente memorable es la escena en el piloto donde la pareja, que está junta por conveniencia de la madre Rusia, hacen el amor por primera vez en mucho tiempo mientras suena de fondo In the air tonight de alguien tan menospreciado como Phil Collins. Y aun así supieron como otorgar un halo de misterio y sensualidad a la escena gracias al hit. Así lo han hecho durante cinco años, y así ha terminado a lo grande, tomando ese concepto y llevándolo hasta las últimas consecuencias. Se trata de una de tantas razones por las que la etiqueta de clásico la tiene asegurada.

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