Dinamarca, Tremenda Jauría o el reguetón de nueva generación

Para muchos la palabra reaggetón es sinónimo del rechazo más absoluto a este tipo de ritmos que en otras épocas, y todavía en la actual, pueblan muchos bares y fórmulas radiofónicas. Es cierto que todos lo hemos odiado, debido a sus letras machistas, y su estilo machacón, sencillo, y por qué no, por xenofobia musical. Es cutre aunque jodidamente bailongo y divertido, pero claro, muchas mentes obtusas, y con cierto grado de razón, lo descartaban automáticamente por no ser digno de su biblioteca, cargado con lo último y mejor producidos grupos de música.

Ha tardado tiempo, pero el el auge de la cumbia electrónica, los ritmos latinos electrónicos, el trap y los ritmos urbanos, han alzado al reguetón como la última salvación del género. Además, el fuerte movimiento social del feminismo ha hecho que las mujeres se empoderen y creen su propia versión del reguetón; un cambio de paradigma en las letras y en el mensaje que ha hecho que muchos abracemos los ritmos reguetonianos sin prejuicios. Desde aquel papi chulo, la evolución ha sido brutal.

Dinamarca, Ms Nina, Tremenda Jauría, Populous, Dj Python, Kelman Duran se han encargado de revitalizarlo y darle una nueva vida en forma de reguetón de última generación: mezclado con trance, feminista (y político con un potencial transformador), con un toque latino, conceptual o minimalista. Un reguetón que además no duda en mezclarse con otros ritmos callejeros como el trap gitano de Moncho Chavea, El Negro Jari o la nueva hornada de artistas que desde su casa lo están petando como Jirafa Rey y Lapili, lo que todavía le da un toque underground al asunto.

Es verdad que muchos artistas como Lykke Li o Ibeyi han incluido estos ritmos en sus temas o que el mainstream lo esté explotando hasta el último vómito, pero no hay que desesperarse, hay otros artistas por los que merece la pena seguir su pista. No cabe duda de que mover el cucu se ha convertido en el deporte nacional de unos años para acá y que supone un reto para nuestras tímidas nalgas, encorsetados por los ritmos de toda la vida como el indie, house, tecno o incluso el hip hop.

Dinamarca es la quintaesencia del reguetón de nueva generación. Con un nuevo Ep bajo el brazo, Sol de mi vida, el suecochileno ha despertado la curiosidad del oyente por su mezcla de elementos del trance y new age, probablemente influenciado por el efecto chamán de algunos países latinoamericanos. Junto a Dj Python se puede considerar el artista con el reguetón para escuchar y no tanto para bailar, en un trabajo conceptual donde se deja atrás las ganas de cachondeo para invitarnos a una escucha tranquila. Así que, por qué no regocijarse en estos ritmos para que un productor musical pueda hacer de ello trabajos interesantes de electrónica, dándole un sentido enriquecedor a la escena actual.

Asi que, el próximo que diga o escriba ‘reguetón NO’ para hacerse el interesante entre sus amigos, que se lo mire, y deje los prejuicios atrás. Probablemente esa misma persona es la que siempre ha utilizado ese comentario tan arrojadizo como absurdo de ‘yo solo veo La2’… ¡Venga ya!

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