10 conclusiones sobre “Everything Is Love” de The Carters

Beyoncé y Jay Z han trabajado juntos tropecientas veces, pero jamás se habían atrevido a publicar un álbum conjunto. Hace unos días llegó el momento con Everything Is Love. Tras escucharlo, he sacado unas cuantas conclusiones que puede que no le importen a nadie, y menos a la pareja, pero ahí las dejo.

Todo es amor

Tras un disco sobre la infidelidad como Lemonade, Beyoncé vuelve a beber los vientos de su marido en este nuevo lanzamiento con un título claro y evidente. Entre ambos álbumes han vuelto a ser padres y parece que todo va viento en popa de nuevo. A pesar de ello no son pocos los que ponen en duda la credibilidad de este matrimonio, que lo ven más como un negocio que otra cosa.

Los lanzamientos sorpresa ya no sorprenden

Lo que hace unos años nos dejaba con el culo torcido, especialmente con Beyoncé, ahora nos da un poco igual. Y quizás ha sido uno de los factores que no han beneficiado a la ventas.

Mejor separados que revueltos

Lo que no ha beneficiado en nada a las ventas es su unión. Y es que a los fans de cada uno quizás no les guste tanto el otro. Al fin y al cabo ella se mueve en el pop y sobre todo r’n’b y él en el hip-hop, géneros amigos, pero no tan íntimos. Una cosa es que un tema de hip-hop disfrute de un estribillo pop o que uno pop cuente con un rap al comienzo o al final, y otro es un 50/50 con todas las de la ley. Pues ni chicha ni limoná para unos cuantos.

Tidal, si te he visto, no me acuerdo

Tanto amor por Tidal, plataforma de streaming en la que Jay Z es principal inversor, pero al final podemos escuchar el disco en la competencia. El día del lanzamiento lo anunciaron como exclusivo de Tidal (como los últimos de ellos por separado), pero las ventas no han acompañado tanto como esperaban, por lo que a los dos días, bajada de pantalones. Parecía que la plataforma intentaba resucitar, como por ejemplo en nuestro país, con el acuerdo con Vodafone, pero después de esto ya no sabemos qué pensar.

Y si en Estados Unidos interesa poco, en Europa menos

En Europa Jay Z es ninguneado lo más grande, y Beyoncé cada vez mueve menos dinero en lo que se refiere a ventas, aunque su pasado y estatus aún le otorgan varias alegrías. Pero si en su país esta unión ha perjudicado las ventas, en el viejo continente poco futuro le espera. Y si la gira lo peta por estos lares, es básicamente por el estatus de ella. Ya me imagino a los asistentes de su próximo concierto en Barcelona mirando al móvil cuando le toque el turno a él.

El disco puede resultar estimulante artísticamente, pero no divierte

De los discos de él no voy a hablar porque, para qué mentir, nunca me he escuchado uno entero, pero en el caso de Bey sí que soy bastante conocedor de su discografía. Y aunque ha tomado caminos más intrincados, a veces puede resultar demasiado pretenciosa (con mensajes que además se contradicen, como su feminismo) y sobre todo poco entretenida. Y aquí hemos venido a pasarlo bien.

La Beyoncé más pop ha muerto (o está de parranda)

Lo que me lleva a posiblemente la conclusión más dolorosa: la faceta más pop de ella se ha esfumado, al menos de momento. Siempre hubo r’n’b en la fórmula, claro está, pero muy enfocado hacia el pop. Con cada nuevo disco esta esencia iba decreciendo hasta este último lanzamiento, donde cuesta encontrarla. En Estados Unidos podrá colar, pero en el resto del mundo sigue gozando de su estatus más por su pasado que por su presente.

Las power couples dan pereza

O al menos tan juntas y revueltas. Gusta que se conozcan en la obra en cuestión (Brad y Angelina en Sr. y Sra. Smith, por ejemplo), no mola cuando ya son pareja (Brad y Angelina en Frente al mar). Y si además supone un alarde que grita “somos los amos del cotarro”, apaga y vámonos.

A pesar de todo, la crítica acepta barco

Al menos la americana. Eso sí, las notas se sitúan un tanto por debajo de lo que tienen a Beyoncé  acostumbrada últimamente. Sin embargo a él le ha venido de lujo este chute de autoestima, ya que sus discos más recientes no pasan del aprobado.

Beyoncé no es tan diosa intocable

A mí por lo general me gusta Bey, pero siempre ha habido algo que me ha repateado, especialmente del público norteamericano: tratan como un ser supremo por encima del bien y del mal, y parece casi ilegal que no te guste (SNL acertó de pleno con este sketch). Y es que sus imperfecciones son evidentes e incluso en algunos casos alarmantes (de nuevo, el feminimso de chichinabo). Sin embargo este lanzamiento, debido a esta unión (hay muchos públicos que no pueden con los raperos en general) ha puesto de manifiesto que no, no es infalible. Y aun así su aura divina se mantiene casi inalterable

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