Ya vale de puretas trasnochados: en defensa de Rockdelux y J Balvin

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Tampoco es que una paginucha como esta vaya a tener que defender a un gigante del periodismo musical como Rockdelux, pero es que ya vale de puretas dando por saco, en este caso poniendo a caldo a la última portada de la revista con J Balvin como protagonista. Casi siempre son hombres heterosexuales blancos que desacreditan lo que se sale de sus estandartes heteronormativos, en este caso, el rock y derivados, de carácter más o menos alternativo o indie. Y mientras que en otros ámbitos destilan un machismo que tira para atrás, en este caso se basa más en el elitismo hacia un género que, generalmente, supura también chorros de machismo.

Yo no voy a ser el que defienda el reguetón, ya que, obviando las cuestionadas letras, su musicalidad, tono o carácter melódico nunca me han conquistado. Sin embargo el género no solo debería estar representado por lo que más triunfa en listas (¿entonces Imagine Dragons sería el representante actual del rock?), y entiendo que para conocerlo más profundamente habría que indagar más allá del top 40. A mí me da una pereza bestial llevar a cabo este ejercicio de investigación, no lo voy a negar, pero no seré yo el que eche toda mi bilis hacia este estilo (lo que no quiere decir que no vaya a verter ciertas críticas hacia el mismo). Pero me niego a caer en ese elitismo con trazas racistas (racismo que por supuesto insisten en negar), en el que estos individuos se regodean.

La verdad es que siempre me resultó curioso que las listas del año entre la revista y su público difiriesen tanto. Las segundas estaban repletas de nombres que chocaban diametralmente con los gustos de los críticos. Los comentarios de su post de Facebook sobre la portada de este mes reafirma esta polarización. Como si su línea editorial nunca hubiese apostado por lo latino o en general por estilos que poco o nada tenían que ver con el rock alternativo o indie. Incluso algunos denostados como el pop de divas. Vamos, que ya en los 80 otorgaron una portada a Madonna, que aunque ahora es una figura más o menos respetada, durante la década resultaba demasiado comercial y pop, en el peor de los sentidos, para buena parte de compradores de la revista. Y muchos aún así se sorprenden e incluso sacan a colación el nombre de la revista: de rock, poco, dicen. ¿En serio? ¿A estas alturas?

Y respecto a la portada en sí misma, de nuevo incido en que el reguetón no es lo mío, pero desde que conocí a Balvin en Energía, siempre le he defendido como el epítome al que el género más debería acercarse. Sin estar libre al 100% de letras machistas, se percibe una evolución en este tema, también en sus vídeos (especialmente en los propios, menos en las colaboraciones) y se niega a glamurizar como otros coetáneos la cultura barriobajera y del narcotráfico que tanta violencia conlleva cuando esos mismos no tienen contacto alguno con ella en su día a día (aunque luego muchos la fomenten metiéndose de todo). En lo que se refiere a sonido siempre ha incluido arreglos muy interesantes que se desmarcan de otras producciones del género, además de melodías que, entre ritmos reguetoneros, gozan de excelsa brillantez pop (Brillo, Safari, Ginza). A veces este último aspecto queda algo relegado, pero en cambio se potencian otros recursos que las convierten en bombas de relojería (Mi gente, Machika).

Sinceramente, entiendo perfectamente por qué ha protagonizado una portada de Rockdelux, y aunque no me había planteado su existencia, para nada me sorprende sabiendo la importancia de él en la música popular actual, su valía dentro de la misma y cómo la revista está abierta a otros tantos géneros que se escapan de lo alternativo. En el caso de estos puretas trasnochados, les ha caído como un jarro de agua fría; pero es que siguen viviendo en otras épocas, que en algunos casos solo existieron en sus cabezas. Pobrecicos. Bueno, no, pobrecicos, no, coñazos.

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