Crónica del concierto Digital 21 + Stefan Olsdal y Jon Hopkins, Madrid

Digital 21 + Stefan Olsdal acudió otra vez en directo en su enésima actuación en la capital, con una imprescindible presencia de Stefan quien acude desde Londres y quien, por cierto, se parece cada dia más a John Waters. En esta ocasión la banda estaba incompleta ya que el cuarteto de cuerdas fue remplazada por un solo violonchelista, por lo que Miguel Mora se disculpó en varias ocasiones. El violonchelista pudo dar este toque orgánico tan característico de la banda; no obstante el sonido electrónico puro y duro fue el que protagonizó el concierto. Cómo no, el evento empezó 30 minutos tarde, un mal endémico mientras que los asistentes también acudieron tarde, en otro ejercicio de mal endémico.

El directo empezó fuerte con una versión de Simmetry de más de 10 minutos de duración, con una energía inusitada conforme avanzaba el tema, volviéndose más vigoroso y más techno si cabe, con unos Stefan y Miguel entregadísimos y encantados de actuar otra vez en la capital. Sin embargo, fue una versión instrumental sin la voz de Cuushe. Seguidamente otro trallazo como Who Are All Of You, esta vez con la voz del propio Miguel y con la presencia de una también enérgica Cuushe, de quien por fin pudimos disfrutar de su voz. Y una última canción ya con más presencia del violonchelo hizo que no parara la fiesta y continuar con otros 10 minutos de locura technoide y theremin. Parece que improvisaron con la falta del cuarteto de cuerdas, y aunque corto, supuso un chute tecno para los asistentes -muchos extranjeros- y esperamos para su biblioteca particular del proyecto hispanoanglosajón.

Jon Hopkins por su parte repitió el ejercicio de estilo del pasado BIME de Bilbao, con bises incluidos, pero que en el festival era un todo unido.

El techno de Jon es simplemente irresistible, duro y planeador a la vez, una especie de techno envenenado y mirando a las estrellas, a tenor de los visuales llenos de referencias al espacio exterior. Con la sala ya abarrotada de un público de entre 30 y 40 años con un ya poder adquisitivo para pagar los 30 euros de la entrada y abnegados a la fiesta aunque sea un miércoles. Por otra parte, es de agradecer que releguen al techno como uso y disfrute de un día de diario. Tocó prácticamente en orden sus dos últimos álbumes Singularity e Immunity para el deleite de aquellos que buscábamos reencontrarnos con el techno a altas y a bajas revoluciones, y siempre acompañadas por sus impactantes visuales en las que también incluyen animaciones e imágenes generadas por ordenador. Fue de agradecer que la intimidad que da una sala pequeña ofrezca la posibilidad de ver los gestos de agradecimientos de Jon y que saliera de su escondite tras la mesa y ordenador para saludarnos en varias ocasiones.

En fin, pasamos una tarde de techno agradable y nos echamos unos bailes con momentos emocionales, otros más sosegados, pero siempre con la mira puesta en el disfrute individual en estas actividades culturales nocturnas.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.