10 cosas que nos sorprendieron (para bien o para mal) en 2018

Pocos días para que se acabe un 2018, para algunos, desastroso. ¿Pero qué año no lo es? En el mundo de la música hemos tenido nuestras cosas buenas, malas o que directamente provocaban nuestra indiferencia más absoluta. Aquí 10 ejemplos, que dependiendo de quién los lea les parecerá una cosa o la otra.

Primavera Sound 2019 como punto de inflexión festivalero

Todo el mundo se quedó con el culo torcido con el anuncio del cartel de la próxima edición del festival barcelonés. Algunos para bien, otros no lo vieron con tan buenos ojos. Y es que se trata del cartel más femenino y pop que se recuerda en un festival nacional, digamos, estándar (también hay pequeños festivales femeninos y feministas, pero son eventos puntuales centrados en estos elementos, eso sí, con cada más presencia, gracias a Dios). Era justo y necesario que tras tropecientos festivales trufados de testosterona e indie rock, aunque algunos puristas se haya llevado las manos a la cabeza. Diversidad ante todo, aunque a muchos (hombres, heteros, blancos) les chirríe.

El k-pop conquista el mundo

Y también de otros países asiáticos, donde las boybands y girlbands están traspasando fronteras idiomáticas y estéticas para alcanzar nuevos mercados y convertirse en fenómeno global. Por supuesto BTS es el ejemplo más claro, y este año sus dos últimos discos han supuesto el auge tanto de ellos como del género. Y ya vemos a artistas como Nicki Minak, Grimes o Dua Lipa participar en temas con este tipo de formaciones. Puede que nunca lleguen al nivel de popularidad de unas Spice Girls o Backstreet Boys, pero ya es bastante en un mundo dominado culturalmente por los países anglosajones. No presentan un prisma tan radical de pop (la influencia anglosajona resulta más que palpable), pero aporta frescura al panorama comercial.

El indie rock, de capa caída

Y a colación del primer punto, no solo resulta un movimiento necesario dentro de la organización de los festivales, es que el indie rock y derivados están en horas bajas. Y no es algo exclusivo de este año. Por supuesto durante los últimos doce meses hay excelentes ejemplos como Snail Mail, Courtney Barnett, Ice Age o Soccer Mommy que han colmado las ansias guitarreras de muchos, pero otros proyectos también han optado por otro tipo de sonidos, como demuestran los últimos de Low o Beach House. Hay un cambio de tendencia, tanto a la hora de tener en cuenta a otros géneros, como de renovación en el mismo, aunque ahora ya no ocupe todas las listas, portadas o cabezas de cartel. Y ya era hora.

Rosalía como fenómeno insólito

Todo el marketing que queráis, pero ni todo el dinero del mundo consigue que muchos despeguen de la manera que la catalana lo ha hecho tanto en nuestras fronteras como fuera de ellas. Aparte de tener temazos y discazo, ha tomado algo tan nuestro como el flamenco, le ha dado una vuelta de tuerca, quizás no tan novedosa, pero sí muy acertada, y ha potenciado una imagen tan autóctona como atractiva internacionalmente, y voilá. Un pelotazo que pocos podían haber esperado cuando publicó su anterior disco. El pop español es esto, y no Marta Sánchez. Necesitábamos una estrella del pop como ella.

Mad Cool en boca de todos, de nuevo, para mal

El festival español parece gafado. Ya el pasado año, con la muerte de Pedro Aunión, la organización se llevó una buena tunda de críticas (algunas no tan justificadas), pero este año ya ha sido la repanocha. No ha habido desgracias, pero si una organización pésima y algunas reacciones bochornosas (su comunicado de la cancelación de Massive Attack no tuvo nombre). El problema es que no se percibe como un festival que ame la música, sino solo como un negocio, con decisiones muy cuestionables, para exprimirte hasta el último euro. A ver qué tal se da la edición 2019, pero las voces discordantes que acaparan sus redes sociales no son moco de pavo.

El avance del colectivo LGTB+… aunque alguna vez se vaya de madre

Nuestros artículos sobre artistas transgénero siguen siendo los más exitosos de nuestra web, demostrando que hay interés por artistas vinculados al colectivo. Y los más pop, como Hayley Kiyoko y sobre todo Troye Sivan (todo un icono gay) han demostrado que el gran público puede abrazar ya no solo a nombres asociados al ámbito LGTB+, sino a los que a través de su música tratan directamente sobre ello (aunque todavía su éxito no sea tan masivo). Por desgracia algo tan lamentable y que suponíamos ya enterrado fue el regreso al mundo de los vivos del concepto lesbian chic gracias a Rita Ora y su Girls, para que luego ella además revelase que es bisexual. Un poco despropósito todo.

Las listas de éxito, un campo de nabos

En una época donde el feminismo ha dado pasos de gigante (y lo que aún queda), resulta curioso que en los últimos años, y especialmente durante este 2018, los primeros puestos de la listas de ventas se encuentren casi huérfanas de mujeres. Y con género como el trap y el reguetón en su vertiente más machista. ¿Qué ha pasado con las popstars que dominaban las listas hace no tanto? Es verdad que muchas han reducido el carácter sexual de su música e imagen y muchas van un poco a su aire, lo que quizás demuestra que a pesar de los avances feministas, las listas, y por ende los medios y el público todavía pecan de de un machismo recalcitrante.

Un country más global, pero manteniendo su esencia

No es nada nuevo que el country es un género local muy asociado a la cultura yanqui más pura, y la cultura pop, aunque ha hecho uso de ella en bastantes ocasiones, siempre ha sido desde un prisma algo superficial, nunca abrazándolo en exceso (desde Music de Madonna a Joanne, e incluso la primera Taylor Swift). Sin embargo Kacey Musgraves es una artista purasangre en el estilo, que nació artísticamente en él, y con su último y magnífico Golden Hour ha conseguido mantener su esencia, pero con una vuelta de tuerca que le ha acercado a nuevos públicos y que ha hecho que muchos aplaudamos a una artista 100% country, pero también muy pop.

J Balvin, rompiendo la barrera de los prejuicios

O quizás no del todo, ya que todavía muchos desprestigian la música latina en general y el reguetón en particular. Pero también para muchos el colombiano ha roto esquemas con su último Vibras, que tanto disco como canciones han entrado en muchas listas de lo mejor del año. Su presencia en Primavera Sound y su portada en Rockdelux, que han roto los esquemas a muchos, también han propiciado que su presencia traspase las fronteras del ámbito más comercial, abriendo una puerta a otros artistas coetáneos. Balvin es una figura necesaria tanto para que no solo de machismo y machirulismo y ritmos facilones viva el género, pero también para que los prejuicios de muchos pierdan vigencia.

Operación Triunfo, una de cal y otra de arena

Todo lo que salió de la primera etapa del programa era pura caspa made in Vale Music. Por suerte en esta nueva etapa las tornas han cambiado, con concursantes que se salen de la norma de Cadena Dial. Aunque por supuesto los ha hay, como Miriam y Cepeda. Pero, obviando gustos, Alfred y sobre todo Amaia han sorprendido con propuestas que se salen de lo que se solía esperar del formato. E incluso Lola Índigo y Aitana han pulido el concepto de joven estrella del pop en España, con hits impensables hace unos años para una Merche, por ejemplo. Y por lo general no han tardado literalmente 5 minutos en publicar disco o canción, como sucedía antaño, por lo que muchos se han tomado su tiempo para limar su trabajo y no lanzar lo primero que les pasa el sello.

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