10 conclusiones sobre los Grammy 2019

Estos premios son un despropósito, lo sabemos, pero dan juego a la hora de valorar y sobre todo destrozar y muchos aún hoy se los toman muy en serio. Bienvenidos a los Grammy 2019, donde seguimos viviendo en 1983.

Kacey Musgraves, merecido, ¿pero con segundas?

Golden Hour es un discazo, no hay duda, conjugando country con frescura pop y trazos de modernidad, y para mí, entre los nominados este año, gana por goleada. Bueno, o casi, porque Dirty Computer también es muy grande. Pero quizás entregar el galardón al mejor disco del año retrate una vez más el carácter conservador de los Grammy, premiando a un género prominentemente blanco y conservador, pero aprovechando que es una evolución del mismo para así ponerse la medalla de estar a la última. Por otro lado no han pecado de forzar la maquinaria de las minorías cuando la calidad no acompaña (como los Óscar, nominando películas reguleras como Black Panther o Fences simplemente por cumplir la cuota), aunque el disco de Janelle Monáe podría haberse erigido con el gran premio. En este caso, a diferencia de otros puntos expuestos posteriormente, no está nada claro el subtexto. Y casi mejor dejar de darle vueltas y felicitar a Kacey Musgraves, claro que sí.

A piñón fijo con Beck 

En su momento me alegré cuando Morning Phase se llevó el Grammy a mejor disco, frente a Beyoncé, una victoria más evidente. Pero también es cierto que los Grammy siempre tienen nominaciones y algunas victorias para Beck con cualquier disco que se digne a publicar. Colors es un largo majo, pero obviamente no es el mejor disco alternativo. Da igual, son los Grammy, no hay que tomárselos en serio. Sin embargo la coherencia brilla por su ausencia porque, ¿es este trabajo más alternativo que su predecesor, que ni si quiera estuvo nominado en esa categoría? El concepto “alternativo” es muy ambiguo, sí, pero Colors es un álbum claramente pop y sin pretensión alguna más allá de entretener. No tiene mucho sentido, pero, who cares?

Janelle Monáe sabe montárselo sobre un escenario

Cosa que ya sabía porque la disfruté en directo en el día de la música de 2012. Pero, como son los Grammy, en este caso ha podido contar con un elenco de bailarines que sexualizaban todavía más Make me feel. Pero vamos, que ella sola se basta y se sobra. Ya hay ganas de disfrutarla en Primavera Sound 2019.

Thank u, next, gala de los Grammy

Ariana Grande ahora está en posición de hacer lo que le venga en nada, y si para actuar le van a imponer una canción que no está entre sus elegidas, pues se niega subirse al escenario y chinpún (ni si quiera acudió como público). Y aun así se lleva el premio a mejor disco pop. Ole su coño.

Lady Gaga, hasta las tetas

De algún tipo de sustancia, digo. Porque si no es así no me explico porque su expresividad corporal, que resultaba más indicada para una canción rock que para Shallow, incluso aunque le metiese algo más de tralla que a la original. ¿Y si en realidad está a punto de sufrir una ataque de ansiedad con tanta presión por los Óscar? Porque últimamente no para, la chica. Esperemos que no y solo se debiese a alguna de sus salidas de tono.

Premios pasados de fecha

Los Grammy siempre han destacado, para mal, por premiar discos y canciones publicados hace eones. En esta edición sobresalió Joanne como mejor interpretación pop vocal, canción publicada hace ya dos años y pico en el disco del mismo nombre de Lady Gaga. Quizás para los premios de 2017 no llegaba, pero sí para 2018. Y aquí estamos, en 2019. En fin.

La broma de Sting y Shaggy ha calado

Sting es el prototipo de artista que los Grammy adoran y que seguirían premiando como a alguien novel si no fuera porque se sienten presionados por el mercado discográfico y se ven en la obligación de tener en cuenta a artistas más jóvenes (ya sabemos que en ese jurado hay más dinosaurios que en Jurassic Park). Sin embargo nunca está de más regalarle algún premio, aunque sea por un ridículo como su álbum junto a Shaggy.

¿Jennifer López homenajeando a la Motown?

La verdad, no estuvo nada mal la latina (incluso he dudado si cantaba en directo, porque vocalmente estuvo muy acertada), pero nadie la escogería para un homenaje como este. Como mucho como artista secundaria. Pero sí, podría haber sido un drama de proporciones épicas, y para nada. ¿Habría que reivindicarla más? Pues quizás sí, pero aún así hay que estar puesto con lo mismo que se tomó Gaga para que ella aparezca como opción para una actuación rememorando al mítico sello.

Alicia Keys, tan agradable como inane 

Que escojan a alguien como ella para presentar una gala de los Grammy es tan o más predecible como que premien a Sting. Artista negra para que no les tachen de racistas (check), más r’n’b que pop (check), que no sea de enseñar cacho (check), elegante (check). No nos imaginamos a Cardi B como maestra de ceremonias, la verdad.

Dua Lipa y St. Vincent: mejor por separado

Los Grammy tienen la manía de juntar a tropecientos artistas sobre el escenario, y a veces sale bien y a veces no tanto. En el caso de Dua Lipa y St. Vincent, la actuación se quedó a medio gas, especialmente One Kiss, despojada de su carácter dance-house (lo que les gusta a estos dinosaurios perpetrar este tipo de fechorías). Y por cierto, la inglesa se llevó el galardón a mejor artista revelación, ¿sufrirá la maldición de los que antes se lo llevaron, que han acabado en zona de flop o directamente haciendo ganchillo en casa? Crucemos los dedos.

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