The Underground Youth y Second Still en El Sol, Madrid

La noche del viernes 7 de junio se dio en Madrid un acontecimiento de esos que tardarán en volver a suceder: dos grandes astros que vagan por el oscuro universo en sus propias órbitas accidentándose y dejando una onda expansiva musical deliciosa que tardará -si es que eso sucede- en desprenderse de nuestros tímpanos. Y como queriendo hacer caso a la analogía, poco más de un tercio del aforo de la siempre acogedora sala El Sol presenciamos, o sobrevivimos, a esa estampida.

El vacío distópico de la sala sirve de muestra para convencernos de dónde está enfocándose el gusto por la variedad musical y el underground en esta ciudad, capital europea del siglo XXI: en el agujero del culo de la misma.

21:30 horas. Se podría pensar de antemano que los californianos eran los invitados de esta noche pero Second Still son second to none, y además aportan como extra el carisma innato y animal de su vocalista, Suki San, robot asiático-americano lascivo y luminoso de quinta generación.

En un envolvente y disfrutable ambiente gótico de nueva era, con una caja de ritmos, teclado, bajo alto como en los tiempos de Joy y una guitarra, durante una hora sin cortes nos empaparon la mente y el cuerpo, que no podía de ninguna manera mantenerse impávido a los impulsos.

Dame, Madrid, un solo club, uno, con esta clase de música, y allí nos encontraremos. Pero no.

Tras una breve pausa de quince minutos para volver un poco a la mala vida y sin hacer ruido, llegó la elegancia al escenario. The Underground Youth, con la pena visual de no poder proyectar tras ellos  fotogramas de Persona o Vivir su vida que ayudaron a formar el mito allá por 2008, abren su set con dos canciones de su último trabajo Montage Images of Lust and Fear, aunque es cierto que apenas volvieron a él salvo por dos tracks más pasado buena parte del concierto.

Qué decir de un grupo que me ha acompañado sin molestarme tantas noches en solitario y alguna cada vez más espaciada acompañado; qué se puede decir mejor de un grupo que te acompañe muchos años sin molestarte. Como esa amiga que apenas o nunca te habla, pero sientes que te comprende.

Fueron deslizándose Morning Sun, una maravillosa Hope and Pray, Half Poison Half God, Juliette, I need you… y no conseguían agrietar los cimientos del pedestal donde muchos, o pocos visto lo visto ayer, hemos colocado a estos señores y señora de Manchester con almas berlinesas desde hace una década.

Al contrario, muy al contrario. Y qué difícil es poder expresar eso. Que un grupo que debe ofrecer un concierto delicado, oscuro y palpitante, lo haga con la facilidad y claridad de cuando lo escuchaste por primera vez.

Despedirse con Mademoiselle en el segundo bis fue su dulce manera de soltarnos la mano. 

Un segmento de noche madrileña precioso. Inmarcesible.

Una pena que te lo perdieras.

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