Reivindicando… los clubs indies que arriesgan

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Sí, claro, todos los reivindicamos, hasta que descubres que tu compañero de trabajo, rollo o equis se refería al que convoca un versus entre The Killers y Muse (no digamos nombres). La pandemia del indie de garrafón sigue extendiéndose tanto en nuevos clubs como en aquellos que han acabado vendiendo su alma al diablo. Porque no resulta del todo complicado encontrar un bar que presente una propuesta más original y currada, pero claro, una cosa es llenar un pequeño espacio y otra rentabilizar por ejemplo un antiguo teatro donde caben 600 personas. Y no hay duda de que al final los propietarios escogen el camino fácil.

Se trata de un ámbito de negocio en crecimiento, ya que mucha gente está hasta el moño del concepto radiofórmula, con sus Pitbulls y Guettas; por lo que se pasan al otro lado, o eso es lo que ellos creen, porque al final es el mismo concepto revestido de modernidad. Y es que si tienes que acabar escuchando Seven nation army todas las noches, al final no sabes si quedarte con ésta o con Sexy bitch. Aunque claro, si cuando la pinchan oyes los gritos de la gente como si fuese la primera vez, ya lo entiendes todo. Efectivamente, han creado su propia discofórmula.

El que suscribe está totalmente en contra de la segregación musical. Me explico: si un chico se pirraba por Taylor Swift y ahora le ha dado por M83, maravilloso. El problema es que este tipo de público resulta bastante mayor del que realmente ha mamado del indie o simplemente de la música que va más allá de arrimar la cebolleta; así su proliferación en los garitos de este corte se ha disparado en los últimos años gracias al funesto panorama mainstream. Y por supuesto, no son ellos los que se adaptan al ambiente, sino que el ambiente se adapta a ellos. Los clubs cambian su programación y los que no desean vivir en un bucle musical infinito salen despavoridos en busca de nuevas propuestas que por desgracia escasean cada vez más.

En serio, no me importa escuchar a Lori Meyers, pero que justo después no le sigan Love of Lesbian, Supersubmarina y Sidonie con los mismos singles de siempre. ¿Es que a la gente no le gusta la variedad y las nuevas propuestas? Evidentemente no. ¿Es que no se puede conseguir un equilibrio? No estoy en contra de escuchar Kids si luego me pinchan un tema electro-tropical desconocido y a continuación el último single de Guided by Voices. Pero Song 2, Take me out y Reptilia del tirón, pues mira, no. ¿Mejor viejo conocido? Ni de coña. ¿El que no arriesga no gana? Gran filosofía de vida.

jarto

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