Mouse on Mars – Parastrophics

Enfrentarse al último disco de Mouse On Mars para hacer una crítica con cierto sentido es, sin duda, una tarea ardua y dificultosa. Para aquellos que oigan hablar de ellos por primera vez, este dúo lleva ya a sus espaldas diez LPs en un carrera que comenzó en los noventa, editando más de un disco extraordinario e incluso imprescindible como pueden ser el Iaora Tahiti (1995) –recuerdo escuchar este disco y sentirme arrastrado por su propuesta; sentirme absolutamente fuera de mí, escuchándolo–, el Autoditacker (1997) o el Idiology (2001).

Pero es una tarea dificultosa, decíamos, porque se nos presentan sensaciones ambivalentes con respecto a este Parastrophics. El disco es excelente, vaya esto por delante. Sólo es que Mouse on Mars tiene una trayectoria, como trato de señalar, en verdad envidiable para cualquier formación de música electrónica experimental. Y aquí está la raíz del problema: ¿qué ocurre con la música experimental? ¿Qué es esto de la música experimental?

Pues ocurre lo siguiente, a nuestro parecer: la música experimental –valga esto para cualquier tipo de música experimental ya sea electrónica o no– expresa, por definición, un descontento. Un descontento con las anteriores formas de expresión –en este caso musicales– utilizadas previamente, para expresar lo que el artista desee focalizar en un determinado trabajo. Mouse on Mars con trabajos como los tres mencionados más arriba entraban en el grupo de músicos experimentales que desarrollaban un techno que ahondaban sus raíces en otros problemas musicales como los desarrollados por el post-rock en algunos casos, la música concreta o el krautrock y el ambient en otros. Pero este disco ya no muestra tanto a unos músicos dispuestos a experimentar, no hasta ese punto, sino que muestra a unos músicos que, desde sus propios presupuestos, están dispuestos a unirse a un sonido perfectamente reconocible con respecto a la música electrónica que ahora se está desarrollando.

¿Qué necesidad había de desarrollar un disco tan a la moda de lo que se espera que sea la música electrónica? Si se trata de razones monetarias o por cuestiones de fama no nos compete entrar en eso (aparte de que esas cuestiones no son fáciles de medir en según qué caso). Ahora bien, si lo hacen por un convencimiento absoluto, habría que revisar toda su trayectoria y cuestionarla de principio a fin. ¿En qué posición quedan, entonces, los otros discos, aquellos tres discos mencionados al comienzo?

Parastrophics, aún a pesar de ser cortes excelentes, no sabotean ninguna idea predeterminada (como sí podía hacer su anterior entrega, Varcharz, que aunque tal vez con peores resultados que este último disco, intentaba una reducción sonora impresionante, digna del techno que roza el noise y la música minimalista al mismo tiempo). Eso sí, cualquier músico de electrónica querría poder firmar discos como este Parastrophics; pero no va más allá de ser eso, algo que para Mouse on Mars debería parecer poca cosa: pan para hoy, hambre para mañana.

Puntuación: 7.9/10

Carlos Bueno

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