Vida de una popstar: de virgen a «bitch»

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Ayer en los MTV Miley Cyrus enterró lo que poco que le podía quedar de la inocente Hannah Montana. No es la primera y la última que vive este proceso, y por ello recopilamos los casos más sonados de chicas con cara de no haber roto un plato que pasan a levantarse todos los días en una cuneta y sin bragas (buena parte de ellas por cierto también con pasado Disney). Muchas solo lo aplican a su vida profesional, pero otras también lo llevan a su día a día, mientras que en algún caso esa es la razón que dinamitó su carrera. Muchas vendieron su sexualidad para triunfar a cualquier precio, a costa en muchos casos de su credibilidad (algunas nunca la tuvieron, también es cierto), y tras la batuta de hombres descerebrados y salidorros que solo pensaban en dinero y tetas. Porque una cosa es desnudarse como Lady Gaga o satisfacer tu sexualidad solo por y para ti, y otra hacer gala de una actitud tan descaradamente sexual solo para llegar al número uno y satisfacer la mirada masculina, sin ningún tipo de sentido o evolución. Por ello que nadie se lo tome como un juicio, mostrar el carácter sexual está genial; más bien se pone en duda la falta de coherencia e integridad artística (que de nuevo algunas nunca tuvieron).

Miley Cyrus

Hay que empezar por ella, claro. Última adquisición, pero ya apuntaba maneras en su anterior disco, pero no pasaba de picante; ahora reivindica igualdad de derechos para sus tres orificios. La actuación de ayer, aparte de desastrosa, demostró que la chiquilla quiere deshacerse de su aura Disney a toda costa, y para bien o para mal lo ha conseguido con creces. Y si hay que pasarle el culo por el manubrio de un hombre con cara de chuloputas que podría ser su padre, se hace. Parece que en realidad disfruta de esta faceta, así que en realidad no debería forzarlo tanto.

Britney Spears

Hubo una época donde decir que eras virgen molaba, pero poco le duró esta opinión. Publicó I’m slave 4 you, tras algún que otro escarceo ligerita de ropa (Don’t let me be the last to know era un peñazo que se salvaba por lo pseudoerótico de su vídeo), y Britney dijo «hasta aquí hemos llegado», se puso a sudar y gemir y a partir de ahí el resto es historia. Luego en realidad se controló un poco tras parir, porque su círculo cercano le recordaba de cuando en cuando que tenía hijos. Aun así eso no le impidió despelotarse en Womanizer.

Lindsay Lohan

Tampoco es que se le pueda considerar una popstar al uso, ya que se cansó de la música tan rápido como de su dignidad personal. Todos conocemos su caída a los infiernos en la que por ahora se siente muy a gusto por mucho que vaya a llorar a Oprah (y de paso embolsarse un dinerito). En este caso su zorrerío se quedó en la vida real, al menos en lo que se refiere a su no carrera musical; en el cine en cambio lo ha cumplido a rajatabla. Y a diferencia del resto de la lista, ella además siempre tiene como última llamada de su móvil a su camello.

Shakira

En realidad es el caso menos escandaloso, pero es cierto que pasó de ser una potente morena reivindicativa y combativa a rubia de bote mucho más ligerita de ropa y petarda, muy petarda, presumiendo de caderas, que nunca mienten. Lo que muchos jamás se lo perdonaron, por cierto. Lo que pasa es que hay mucha más gente que prefiere este look, por lo que al final salió ganando la colombiana.

Nelly Furtado

Una de las transformaciones más curiosas, ya que su origen era perroflauta, por lo que no esperas que se venda a la primera de cambio. Craso error, en el mundo del pop no hay principios. Maneater y Promiscuous como primeros singles lo dejaban claro; sin embargo en el resto del disco, como suele suceder, no solo hablan de follar en el baño de la disco sino que se ablandan y se deshacen con lo bonito que es tener un hombre a tu lado y lo dependientes que son de ellos. Pero en el mundo de las popstars lo que cuenta son los dos primeros singles, así que todos nos quedamos con el culo torcío. Eso sí, menudos temazos.

Christina Aguilera

Si en Genie in a bottle se negaba a darle su flor al primero que le intentase frotar la cebolleta, en Diirty directamente ofrecía sus fluidos a cualquiera que le guiñase el ojo. Le fue bien el cambio, pero no supo mantener la coherencia y ahí tenemos a la pobre. ¿Podría volver a esa época dorada de cuero y puterío? Últimamente no da ni una y ya no tiene 20 años. Pero oye, nos hizo disfrutar en su momento.

Madonna

Tampoco es que en los ochenta la Ciccone fuera una monja (en tal caso una de Entre Tinieblas), pero el giro en Erotica fue menos sutil que una columna de Salvador Sostres, y como este, bastante desagradable, especialmente por rizar el rizo con el famoso libro Sex. Si lo hubiese dejado en el disco, bien, pero ella siempre tiene que llegar más lejos. Además en la época el público no estaba tan acostumbrada a estas ida de olla de índole cuasi porno, pero a gente como a Martes y 13 le dio igual y le hicieron sufrir un poco. Bien merecido, porque sabemos que a Madonna le va el mambo, pero aquí todo resultó demasiado impostado, como se puede comprobar en la «entrevista», donde intenta mantener a duras penas y con cero naturalidad esa actitud.

Vanessa Hudgens

Otra que tampoco es que haya contando con una carrera musical demasiado llamativa, pero que este año ha vomitado definitivamente en su pasado Disney para abrazar el guarreo en Spring Breakers, con recomendable tema, también muy sutil, entre medias. La chica no da para mucho, y no se espera demasiado de su futuro, pero tenemos por seguro que nos iríamos de fiesta con ella.

Y como próxima candidata todos los ojos están en Taylor Swift, que tras el cambio hacía un pop más puro y una actitud más desenfada es probable que próximamente forme parte de este grupito. El tiempo dirá.

jarto

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