Röyksopp & Robyn – Do It Again

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El amor mutuo entre Röyksopp y Robyn data de 2009, pero nadie esperaba que desembocase en una gira conjunta y un EP. Sin embargo, si no era predecible era más porque no todos los días se dan la mano dos referencias musicales tan relevantes más que porque no tenga sentido; la realidad es que más lógico no podía ser, incluso aunque no hubiesen colaborado anteriormente. Eso sí, a pesar de un primer single popero en la onda de la obra de la sueca, no esperéis en Do It Again un frenesí constante de hits tarareables y bailables. A pesar de que la diva ha participado en la composición de todos los temas, es el dúo noruego es el que tiene la sartén por el mango y a veces la presencia vocal de ella resulta bastante limitada. Se trata más de un «featuring Robyn» que un «& Robyn», pero quizás se han dejado llevar por la caballerosidad. Incluso dos de los temas formarán parte del próximo largo de Röyksopp.

El carácter instrumental domina la mitad del álbum, y aunque no dudamos de la labor de Robyn en la composición, al final los expertos en el tema son ellos, aparte de productores. Inside the idle hour club hace honor a su nombre, y resulta ideal para los coletazos finales de la noche, cuando el cuerpo no da para más y necesitas algo de carácter 100% ambient. La segunda mitad de Monument, tema de apertura, también se decanta en buena parte de su minutado por la ausencia de la sueca, que introduce un tema sin estribillo para continuar sin ella con el mismo sonido para acabar en un desconcierto sonoro muy Lynch, donde destaca un imperfecto e inquietante saxo. En Sayit la presencia de Robyn resulta todavía más anecdótica, ya que los ritmos electro dominan un número de hipnosis bailable que se mueve entre lo enervante y adictivo.

El carácter pop del mini álbum reside en dos temas; en primer lugar en la balada Every little thing, género al que ella, que no ellos, nos tenía desacostumbrados desde Robyn, (salvo las versiones orgánicas de Hang with me e Indestructible, que no eran las originales), y que en un LP quedaría aparente rodeado de muchos más cortes, pero que en un corto no llega a cuajar del todo. Luego está el mentado single homónimo, Do it again, que resulta bastante simplón en lo que se refiere a la conjunción de melodía y letra (hay algunas partes que parecen metidas con calzador), pero en el que acaba prevalenciendo su condición de hit, a pesar de que los cinco minutos se hacen ligeramente largos, por lo que casi mejor la opción radio edit.

Por todo ello, los Röyksopp más instrumentales se erigen como los grandes triunfadores, mientras que su faceta más popera, donde Robyn debería además despuntar, se queda a medio gas. Con vistas a sus próximos álbumes: ellos que sigan por un camino similar pero potencien su lado más pop si es el camino que van a tomar (quizás se acerque más a un Senior), ella que se ponga las pilas y nos regale una continuación a la altura de Body Talk. Porque a veces estas uniones, aunque disfrutables, restan más que suman.

Puntuación: 7


Röyksopp y Robyn actuarán en Sónar 2014.

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