How to Dress Well – What Is This Heart?

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Tom Krell sigue sacado brillo a la fórmula de r’n’b contemporáneo a la que muchos nuevos artistas están elevando como el género actual por excelencia. Y a pesar de que el músico afirmase que tal etiqueta le resulte absurda y que hasta su amigo Mike Silver de CFCF crea que el folk es lo suyo (?), respecto a Total Loss What Is This Heart? hunde sus raíces todavía más en el estilo del que reniega. Sí, sigue habiendo alguna que otra traza dream y ambient pop, pero sus maneras se asemejan cada vez más a coetáneos como The Weeknd, y no solo en sonido. La interpretación de Krell está trufada de falsetes y giros vocales que recuerdan a Tasfeye e incluso a Timberlake. Quizás todo suene más convencional y menos experimental que antaño, pero también ha redefinido su camino y el resultado convence.

El corte que abre puede engañar, ya que 2 years on (shame dream) se acerca más al folk del que hablaba su amigo Mike (quizás no pasó de esta canción), pero What you wanted sí que abraza el r’n’b acompañado de sónicos teclados que envuelven una letra sobre la falta de comunicación en el amor, que no solo puede vivir de sentimientos aislados. La intensidad se multiplica en Face again, un tema opresivo sobre un mundo oscuro y confuso y el desconocimiento de uno mismo para poder ver a través de él. El piano de See you fall da un respiro entre tanto drama, aunque la lírica tampoco dé para dar saltos de alegría. En cambio en Repeat pleasure, a ritmo de funky, retrata los felices comienzos de cualquier pareja que se pasa todo el día follando, olvidándose  del mundo más allá de la cama.

Las nubes de la inseguridad parejil aparecen en Words I don’t remember, y del aburrimiento también, en un tema de más de 6 minutos que no brillaría demasiado ni aunque durase 3, pero que se beneficia de un tramo final ambiental que deja un buen sabor de boca. La preciosa orquestación de Pour cyril llega al rescate, relegando incluso la llamativa voz de Krell a un segundo plano. Childhood faith in love (everything must change, everything must stay the same) resume la nostalgia hacia el pasado de todo ser humano que va madurando (o algo), el miedo y su vez excitación ante el cambio, en un número fresco y jovial que embelesa. En A power y A very best friend se perciben estructuras y arreglos más arriesgados, pero a nivel melódico flojean, que se compensa con un gran cierre de disco gracias a la emocional House inside (future is older than the past), de seis minutos pero que podría durar viente y daría igual.

A pesar de ciertas irregularidades, el conjunto es brillante, e incluso los temas más reguleros funcionan mejor en compañía que por separado. Además, sin ser el más guapo (por muy bien que luzca en la portada), Krell enamora con su voz y maneras, aunque a veces se pase de ñoño e intenso. Quizás se perciben ciertas ansías se convertirse en una mini estrella del género (tampoco reventar el Billboard ni nada que se le acerque), pero un poco de ambición nunca mató a nadie, y el resultado tiene pocos «peros», a pesar de que parte de la crítica piense lo contrario. Y por cierto, un aplauso para Rodaidh McDonald, que ha producido el disco con mimo y mucho detalle.

Puntuación: 7,7

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