Festival Sereas e Piratas 2014, Carballo (A Coruña)

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A veces uno acaba hasta el gorro de los macrofestivales donde la gente se aplasta por admirar a sus ¿ídolos?; pero a pesar de todo necesita seguir disfrutando de la música, esta vez el sosiego y lo íntimo, eso sí. Lo no quiere decir que acabemos con el culo plano de estar sentados y nos vayamos con Los Lunnies a la cama. Puede haber fiesta y despiporre, pero sin los contras de un evento de proporciones bíblicas. Así es Sereas e Piratas, una iniciativa con casi una década a sus espaldas que mantiene la esencia original, pero intentando mejorar año tras año.

Delante de la playa de Razo, antes del grueso del festival se proponían una serie de conciertos y pinchadas al aire libre, con el mar como telón de fondo, donde uno podía incluso darse un baño vermú en mano si tenía agallas, ya que aunque casi no llovió y por momentos salía el sol, el clima no era el más adecuado (pero yo lo hice y no me arrepiento). Sobre aquel pequeño escenario aparecieron Linda Guilala, que presentaron su excelente Xeristar y adaptaron sus temas antiguos a su «nuevo» sonido más showgaze. Y a pesar de que la voz de Eva por momentos no estaba muy fina, el sonido cumplía y estuvieron a la altura de un paisaje tan idílico. Eso sí, en la enorme Lo siento mucho eché de menos el riff de teclado de la original que recuerda a Beach House.

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Tras una paella a módico precio (muy asequibles en general) seguimos con las sesiones de Quique Fábrica Dj y Chulapos Dj’s, con clásicos básicos pero sin resultar demasiado evidentes, incluyendo además sorpresas muy gratas. Por desgracia la gente no estaba muy bailonga, y no fue cuando regresaron Chulapos Dj’s a las siete y pico cuando el público empezó a mover el bullarengue, sobre todo los niños (que aburridos somos los adultos a veces, ¿verdad?). Los infantes también tuvieron la oportunidad de hacer y pintar caretas que después llevarían en un entorno festivalero muy «familyfriendly». La banda autóctona Arpat también animaron a un público con más alcohol en sangre y un sol por fin brillando (casi) sin titubeos, con un setlist de estilo clásico que podía recordar a Rolling Stones, con versiones de bandas como Fuel Fandango y The Black Keys, muy en la onda del sonido de la formación.

Después de volver a casa a por una necesaria ducha para aliviar la resaca del día y despejarse, además de una copiosa cena, volví al festival pensando que no llegaría a tiempo ni a Nudozurdo, pero el retraso general propició que hasta pudiese disfrutar de Trajano. Posiblemente se erigió como el concierto que mejor sonó de la sección nocturna, bien de afilados y precisos punteos y centelleantes teclados. Mucha actitud sobre el escenario y contundencia sonora que no parecía poder despertar a un público algo apagado. Ellos lo dieron todo, lo diese o no lo diese todo la gente, y eso es lo que importa. Nudozurdo sí que obtuvieron un recibimiento más caluroso y se pudieron escuchar muchas letras coreadas de sus temas más celebrados. En este caso el sonido no resultaba tan limpio como cabía esperar,y la voz de Leopoldo no se escuchaba con demasiada claridad (incluso se quejó a los de sonido en medio del concierto). Aun así supieron enmendarlo gracias a un setlist sólido y bien hilado.

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Lo de Delorean fue bastante desastre en cuestión de sonido, y es una pena ya que la semana pasada disfruté de un gran directo en Jazzaldia. Su música resulta envolvente, pero en este caso todo se convertía en una amalgama distorsionada y a veces molesta que destrozaba grandes temas que no merecían tal tratamiento. Ellos lo notaban y tampoco se les percibía tan cómodos como la semana anterior en Donosti. Y hasta la versión de Black Box, Ride on time, no hizo justicia al original. Una pena. Por suerte Novedades Carminha (que les tenemos especial cariño por haber protagonizado un MAP) deshicieron el entuerto con un concierto muy cachondo y descarado, gracias a sus temas breves y efectivos, donde el respetable  se entregó al cien por cien incluso sin casi conocerlos. Todo un pelotazo de directo donde muchos, entre los que me incluyo, acabamos haciendo pogos como si no hubiese un mañana. Un despiporre.

Mientras fuera caía la del pulpo, pero gracias a Dios que el festival de noche se realiza bajo una carpa o si no hubiésemos salido todos surfeando (por cierto, también había concurso de surf durante el día). Una pena que no se pudiese disfrutar de la zona al aire libre de acceso desde la carpa, haciendo gala de un paisaje nocturno playero; lugar donde por cierto estaban los baños y a los que ir resultaba toda una aventura (y un par más de poly klyn tampoco hubiese sobrado). De Tiki Phantoms pasé de lo lindo y me fui a tomar el aire, aunque acabé comiendo patatas grasientas (pero deliciosas) dentro del coche. Entré con Faber Dj, sesión final, donde comenzó con remezclas de canciones no tan obvias para acabar tirando de clásicos demasiado trillados en su mayoría. Pero la fiesta ya estaba servida y como si nos ponían a un remix de Falete feat. Pitbull. Tanto jolgorio que muchos acabamos sobre el escenario… hasta que nos echaron porque parecía que estaba a punto de venirse abajo. Y a las 6:30 de la mañana a dormir la mona. No fue el festival de mi vida a nivel musical, pero como experiencia general resultó muy gratificante. Además, por 12 euros qué más se puede pedir.

Fotos: Bea Tejedor (1 y 2), Facebook del festival (3)

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