HAERTS – HAERTS

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Aparecer en escena con un tema tan bigger than life como Wings es un arma de doble filo. Por un lado puso a HAERTS en el punto de mira, pero por el otro las expectativas depositadas en temas venideros eran demasiado altas, y en estos casos cierta decepción no suele faltar a la cita. Así sucedió en Hemiplegia, su primer EP, de contrastada calidad, pero donde el tema en cuestión se comía con patatas al resto. Y eso que All the days contaba con un maravilloso bajo y el tema homónimo destacaba por una producción perfectamente equilibrada entre el revival ochentero y modernidad, entre otras cosas. Los tres temas han sido recuperados para el debut de la banda, titulado como ellos mismos, y del que ya conocemos la mitad.

Aparte de estos tres cortes, hace un tiempo ya adelantaron un par de canciones que por supuesto se han incluido, por lo que, como sucede en bastantes ocasiones, puede decepcionar a los seguidores de la formación que ansiaban más sangre fresca. El caso es que Giving up es muy hit, otorgando la bocanada up-tempo necesaria en un álbum generalmente calmado, y Call my name gana enteros desde que se estrenó, aunque no llegue a la maestría de Kleerup en su último EP a la hora de resucitar la balada ochentera. Y gracias al acertado tracklist, Wings se la quitan de encima en el segundo corte, para dar la oportunidad a las nuevas incorporaciones de brillar, aunque no siempre se consigue.

Se arriesgan a abrir el disco con Heart, que sin romper esquemas aprueba en su papel de aportar luz a un disco donde las sombras se van adueñando del tono. No one needs to know intenta acercarse al pop sugerente de Wild Nothing en Nocturne, sin su maestría hay que admitir, pero con un estribillo ganador. Lights out despega a partir del arpa de la segunda mitad, que llama la atención entre un conjunto algo del montón, al igual que la tan digerible como efímera Be the one. La balada épica Hope, bien de AOR más en intención que en sonido, es una horterada de tomo y lomo, pero no es complicado imaginarse bailándola lentamente con nuestra pareja en el baile de fin de curso de Riverwood.

Así, si el tema no es redondo siempre hay algún recurso que lo rescata de la mediocridad, pero a veces no es suficiente tirar de ganchos si la totalidad flojea. Por ello este debut agrada, pero conociendo su reciente pasado no sorprende, no por el hecho de que se espere cierta innovación, que para nada, sino porque la garra emocional de sus primeros temas se ha diluido. No se basaban en un arreglo o un estribillo pegadizo, había muchos elementos notables, quizás no excelentes, pero que juntos y bien hilados se presentaban de manera casi infalible, incluso aunque los temas posteriores de Wings no estuviesen a la altura de este. Sin embargo la realidad es que los cinco temas ya conocidos mantienen una media muy alta, y el resto tienen sus momentos de esplendor, por lo que una buena nota no sobra. Eso no evita cierta decepción, claro.

Puntuación: 7

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