Eternal Death – Eternal Death

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A pesar del nombre del proyecto y de que aquel primer acercamiento titulado Head contaba con un sonido cercano a los Crystal Castles y Tr/st más oscuros, además de una estética más bien tenebrosa y misteriosa, después de su directo en Valle Eléctrico el velo opaco se torno translúcido, como el de la portada del álbum. Ella subió al escenario como una chica más, la intriga se perdió y aparte nos presentó temas que se desmarcaban ligeramente de la oscuridad del single (a pesar de que nunca se desligaba de la esencia pop). Tampoco es que estemos ante un disco de The Sound of Arrows (aunque el estribillo de Cry suene un poco a ellos…), pero la herencia sueca resulta más que patente.

Otra cosa no será, pero los suecos, por mucho que lo intenten, no suelen perder su inconfundible brillo pop, y aunque lo tiñan de negro siempre se puede escapar algo de luz entre las rendijas. Lo que por otra parte genera interesantes contradicciones como en la mentada Cry, que tiene madera de himno, con un estribillo luminoso a nivel melódico y a su vez con unos sintes casi sórdidos. En Desire, un tema un tanto r’n’b, la turbiedad desaparece en pro de lo que Purity Ring han planeado para su nuevo disco, aunque más pasado de vueltas en cuestión de BPMs. Body comienza casi industrial, pero la melodías y los juguetones aunque algo siniestros coros aportan cierto destello en su tono, y Machine es todo un caramelo pop (de los fuertes, eso sí).

Pero si la portada sigue manteniendo un aura sombría, las tinieblas no se iban a disipar del todo. Head sigue sonando contundente, como una bienvenida hacia un paraíso oscuro donde es imposible escapar. Hole tiene un aire ochentero en ciertos loops y en la melodía (ráfagas de You spin me round de Dead or Alive), convirtiéndola en todo un club banger, pero, como toda buena pista de baile, la oscuridad reina. Violence tiene un estribillo que podría recordar a una canción infantil, y ya se sabe que todo tenga relación con la infancia en un entorno más o menos lóbrego siempre da algo de canguelo. Bullet y sobre todo Breath asfixian por el uso de los sintes, además de desprender buenas dosis de drama.

Así, los que esperaban ambientaciones 100% lúgubres tendrán que buscarse otras opciones (aparte de Head, Bullet, segundo single, también alimentó las expectativas), porque al final prima el pop, pero sin duda todavía quedan secciones que pueden hacer honor al nombre del proyecto. Al final la adicción, como buen producto pop, y más si hablamos de Suecia, es la que manda, por mucho que el Señor de las Tinieblas se pasee por momentos, consiguiendo un álbum sólido y especialmente cohesionado. A veces quizás demasiado, ya que los temas pueden pecar de cierto parecido entre sí en lo que se refiere al diseño de sonido (los sintetizadores abrasivos de Cry y Bullet, por ejemplo). Un pequeño borrón en un debut digno de ser disfrutado con fruición.

Puntuación: 7,5


La propia artista nos ha cedido una playlist personal donde escoge diez temas más o menos actuales (de 2013 hasta ahora). ¿Encontráis alguna influencia en el disco?

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