10 no-singles de Lana del Rey que nunca hay que dejar de reivindicar

A pesar de su carácter alternativo, Lana del Rey, como los artistas más puramente comerciales, otorga gran peso a sus singles, y todos sus discos tienen al menos 3 con sus correspondientes clips. Pero ella no es solo una artista de singles, y en sus discos hay joyas que no merecen ser olvidadas. Aquí 10 de ellas, que vienen perlas mientras esperamos ese nuevo disco que supuestamente debió de haberse publicado en primavera. Hay que apuntar que en algunos casos se publicaron como buzz singles, sin vídeo o mínima promoción, y uno de los temas apareció en Tropico, aquel corto que apareció un año después de la publicación de Paradise Edition, que tampoco es que se pudiese considerar como una promoción al uso (simbolizó más bien el cierre de una etapa). Tampoco se incluyen ninguno de los tropecientos temas filtrados.

Esta semana, por cierto, actúa en FIB 2019, donde seguramente no suene casi ninguno de estos temas.

Cruel world (Ultraviolence, 2014)

El tema que abría su segundo disco y el que más diferencias mostraba respecto a la antigua Lana. Se percibía la mano de Dan Auerbach de The Black Keys, y por primera vez su interpretación no parecía bajo los efectos del Xanax, pero su esencia se mantenía. Eso sí, ella esta vez no estaba supeditada al chulo de turno, sino que ahora le tocaba a ella tomar el testigo entre kilos de heroína (siempre heroína), dejando entrever que quizás hasta se había deshecho de él. Porque para gansta, ella.

Radio (Born to Die, 2012)

Una de los temas de su debut más radio-friendly, nunca mejor dicho. Con un comienzo que desplegaba una melodía del Hollywood clásico (tan ella), el pre-estribillo y estribillo es puro oro. Y la canción, al menos en tono, es una de las dulces de su discografía. Sin embargo, hay cierta ironía implícita, porque a pesar de que por fin tiene al chico que le pirraba a su lado, solo está con ella porque suena en la radio. Sin embargo, mientras que la trate bien, a ella no le importan las razones.

Cola (Paradise, 2012)

Puede que sea de las pocas canciones que prefiere olvidar. Y es que hace referencia al acoso que sufrió por parte de Harvey Wenstein, en clave de mofa, pero parece que muchos se indignaron por el tono y ha decidido obviarla de sus repertorios en directos (gracias a dios no la ha eliminado de su discografía). Por suerte, su frase «my pussy tastes like Pepsi-Cola» ha calado tanto que, aunque ella la obvie, nosotros siempre la tendremos en mente. Y aparte es una grandísima canción.

Old money (Ultraviolence, 2014)

Otra cosa no será, pero la música de Lana siempre goza de una producción de lujo y bastante recargada. Pero con el paso de los años ha sabido también desnudar temas como este, el primero con el que realmente se atrevió. Basada melódicamente en What is a youth, tema de la versión de Romeo y Julieta de 1968, apela al Hollywood de aquella época con nostalgia y romanticismo (100% ella). Pero obviando la temática, es ese estribillo (que no toma de aquella canción) por el que le pondríamos un piso.

13 beaches (Lust for life, 2017)

Tras cuatro discos, pensábamos que sus variedad de registros era la que era (y todos contentos), pero con esta maravilla volvimos alegremente a equivocarnos gracias a su estribillo «bigger than life». Se trata de la continuación temática de High by the beach, por el hecho de escapar de los paparazzi a ras de playa, y esta vez además lo yuxtapone a querer dejar atrás a una amor tóxico (aunque por supuesto ella le siga queriendo). Posiblemente, una de sus canciones más evocadoras.

Hope is a dangerous thing for a woman like me to have – but i have it (Norman Fucking Rockwell, 2019)

El título más largo de su historia, con el tema más reivindicativo y empoderado. Desde que hace unos años afirmará que no era feminista, mucho ha llovido. Tampoco es que ahora diga claramente que lo es, pero con ejemplos como este reafirma su actitud. Posiblemente su canción más desnuda, y de las más honestas, en la que el personaje que a veces emplea se difumina entre confesiones en una canción donde el peso radica en la letra. Lo que no implica que melodía e interpretación no dejen poso.

Bel Air (Paradise, 2012)

Posiblemente la primera canción que realmente rompía con su sonido (al menos en buena medida). Sí, seguía con su aire cinematográfico, especialmente gracias a su precioso piano, pero más que sugerir a la época dorada de Hollywood, podría haber ambientado una escena de una película de Tim Burton (un par de años después, sucedería con Big Eyes). Y la registro vocal angelical en el estribillo es de los que erizan el bello, mostrando una nueva faceta de su capacidad interpretativa.

Terrence loves you (Honeymoon, 2015)

Esta canción no vive únicamente gracias a las referencias a Bowie (y no solo por el fragmento a Space oddity: tuvo un hermano llamado Terry que se suicidó en 1985, por lo que se podrían sacar segundas interpretaciones); y es que se trata de una de sus baladas más emocionales, y de nuevo, prescindiendo de tanto artificio. Según ella, se trata de su canción favorita del disco. ¿Por qué elegir High by the beach? Malditos sellos discográficos. Al menos la publicó como single promocional.

Dark paradise (Born to Die, 2012)

Canción publicada como buzz single, quizás por petición popular, ya que aunque no gozó del éxito de los singles oficiales, sí se convirtió en una «fan favorite». Quizás no sea tan redonda como aquellos, y formaba parte del relleno del disco. Pero menudo relleno. De lo más negroide del conjunto, con un exuberante beat de la mano de Emile Haynie, dicen que trata sobre uno novio muerto que tuvo poco antes de que estallase el fenómeno Lana del Rey. Con ello, el misterio y la leyenda de la canción crece.

Heroin (Lust for life, 2017)

Lo de aquel novio también se aplica a esta canción, ya que se comenta que murió culpa de esta droga. Pero como con otras canciones de la artista, también se reproducen paralelismos con la fama y se plasman diversas menciones a al imaginario pop yanqui. Si hablamos de la forma, hace gala de una de esas estructuras melódicas en las que, lo que parecía el estribillo, se convierte en el pre-estribillo justo cuando Lana se deja llevar por el drama taciturno.

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