OT, Estrella Morente y la poca vergüenza

Ayer se produjo una de esas polémicas que desde que volvió OT en 2017 han ido protagonizando el programa cada equis tiempo, generalmente basadas en un choque entre ideologías. Estrella Morente decidió incluir en la interpretación de Volver a dúo junto a Nia una estrofa ajena al tema original donde se reivindicaba el mundo taurino. Y todo porque durante la semana en la academia Maialen se había posicionado en contra del mundillo, tildando a los toreros de «nazis» y «psicópatas». Lo primero pasó más desapercibido porque sucedió en el 24 horas, pero lo de Morente se produjo en plena gala, por lo que se ha liado la del pulpo.

Lo curioso es que TVE pidió disculpas por el comentario de la concursante, pero no ha dicho ni mu de la improvisación de la artista. Únicamente se han lavado las manos declarando que no contaban con conocimiento previo de ello. Pero tiene delito que el órgano televisivo nacional, que además está en manos de un partido supuestamente de izquierdas (y digo «supuestamente»), pida perdón por una conversación entre dos chavales, pero un acto de boicot (porque lo fue, y por varios motivos) no reciba ni una mísera llamada de atención. Que por cierto, en la pasada edición Noemí cargó contra los fascistas y poco más que la excomulgan. Sí, el PSOE con pies de plomo, a ver si algún fachilla se va a sentir atacado.

Hablando de Estrella Morente, estamos ante una señora sin una pizca de vergüenza. Porque politizar el arte y la cultura resulta necesario, pero hay momentos y momentos, y sobre todo contextos. Una cosa es Alejandro Parreño gritando un «no a la guerra» justo antes de pasar a publi, y otra cambiar la letra de una canción sin avisar al programa y sobre todo a tu compañera, que se queda a cuadros y que ya bastante bien reaccionó para el marrón que se comió. Cuando visitó la academia podría haberlo discutido con Maialen si hubiese querido. Pero no, prefirió destruir una preciosa canción que además no tiene nada que ver con el toreo. Sin respeto alguno a Nia, la organización, la canción y los espectadores.

Y aquí es donde se demuestra de nuevo que la derecha en España no tiene límite alguno para plantarte su ideología cuando le plazca. Y sobre todo tomar la cultura y hacer lo que le da la gana con ella. Si al menos la canción fuese suya (que tampoco disculparía la desfachatez para con Nia), pero, por mucho que se haya hecho con ella durante los últimos años, debería respetarla tal y como se concibió. Aquí es cuando la academia y jueces podrían haber vuelto a sacar la bandera de «la música no se toca», como cuando el momento «mariconez» de la edición 2018. Sin embargo parece que si el cambio vira hacia la derecha, no tienen nada que decir.

Por supuesto en parte todo ello me parece lamentable por una ideología tan rancia y por la desfachatez de la derecha de pasarse todo por el forro. Pero incluso aunque hubiese reivindicado, qué sé yo, el colectivo LGTB, tampoco me hubiesen parecido de recibo las maneras. Y, como en el caso del toreo, no vendría a cuento y estaría metido con calzador. Así, la actuación de la artista no tiene justificación alguna, pero la reacción del programa ha sido también lamentable. Y así, OT, por esta y por muchas razones (como esta otra, que daría para otro post), y por mucho que haya avanzado respecto a algunas cuestiones, sigue oliendo al OT 2001 del PP. Vergüenza tienen poquita.

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