Lo que simboliza la salida del armario de Pablo Alborán

Creo que jamás hemos mencionado a Pablo Alborán en la web, porque la verdad es que su música no puede resultar más antagónica respecto a nuestra línea. Sin embargo nos pirran los asuntos sociológicos y todavía más los que tienen que ver con el colectivo LGTB+. Por ello un día como hoy, en el que el cantante y compositor ha anunciado su salida del armario, me permite realizar un breve análisis pormenorizado de toda esta situación, que aunque de primeras debería dar igual por los tiempos que corren, todavía importa por diferentes motivos.

Hace unos años recuerdo que se publicó un estudio que encaramaba a España al número uno de los países más gayfriendly del mundo. No lo dudo, pero incluso esa afirmación chirriaba porque, ah, vale, que nos tienen que tolerar, y, ¿es que solo los gays importan? Pero bueno, perfecto, somos más abiertos que la media, y entonces ¿por qué un sector social, de los que dicen «tengo muchos amigos gays», se sienten incómodos ante este tipo de actos? Muchos ocultan su homofobia porque no suele estar tan bien vista a día de hoy, otros se creen muy progres por opinar que no es necesario. Sin embargo, incluso en un país como España, las agresiones al colectivo se suceden, pero no hace falta irse a casos extremos, ya que lo podemos encontrar lgtbfobia en diferentes ámbitos de una manera menos evidente.

Ahí es donde entramos en el ámbito político y por ende ideológico. Tras un PP que más o menos ha aceptado al colectivo, incluso contando con miembros abiertamente homosexuales (lo que no quita que sigan poniendo ciertas zancadillas de vez en cuando), el crecimiento de VOX se antoja como otro motivo más para celebrar que un cantante tan popular realice este tipo de declaraciones. Porque salvo algún miembro desbocado que suelta barbaridades por Twitter, por lo general el partido, tanto con este tipo de temas como otros como el machismo o racismo, se muestra más sutil. Y es que la nueva lgtbfobia no se basa en ir gritando «maricón de mierda» por la calle (lo que también sucede), es, por ejemplo, negar que tu hijo o hija reciban ciertos conocimientos acerca de sexualidad y género que solo pretenden desarrollar su empatía hacia personas que no son cis hetero o conocerse y aceptarse mejor a sí mismos.

Por lo que, sí, aunque por una parte sea chocante, resulta totalmente necesario que Pablo Alborán diga abiertamente que es homosexual. Además en España ni un solo artista musical, cuando todavía gozaba de gran popularidad, había salido del armario (y mundialmente se cuentan con los dedos de una mano). Junto nombres como Alejandro Sanz, es de los pocos que siguen vendiendo y llenando, incluso aunque no se encuentre en la cima de su carrera. Ni George Michael, ni Elton John, ni Miguel Bosé lo hicieron, por lo que es de admirar su gesto y además hacerlo de manera tan directa y a través de un vídeo. Se le podía echar en cara el egocentrismo tan típico de la era Social Media, pero cuando se trata de enfrentarte a tus miedos y correr el riesgo de sufrir cierto rechazo, es de aplaudir exponerse de tal manera ante una cámara.

Sin embargo su figura y el momento en qué ha sucedido también acarrea algunos «peros». Su orientación sexual era vox pópuli en ciertos ámbitos (el gay, vamos), pero quizás las fans más inocentes aún se creyeran su naturaleza heterosexual, la que pregonaba en sus canciones. Tras una década de éxito, y aunque por supuesto no es obligatorio salir del armario, es cierto que podría haber sucedido antes. ¿Y por qué no pasó? Quizás por miedos propios, por presiones del sello, o una mezcla de los dos. Sin embargo en ambos casos que un chaval joven no pudiese sincerarse, especialmente a través de una música que es una prolongación de él mismo, y que un sello pensase que su carrera podría tambalearse por ello, no deja de ser tremendamente cobarde.

También está el hecho de que se trata del yerno perfecto para una familia conservadora a la que le costaba aceptar a su hijo gay. Es guapo, rico y por supuesto no tiene pluma. Un gay privilegiado, vamos. Obviamente él no tiene culpa de ello, pero para el contexto social español (y mundial) sigue simbolizando la figura del gay socialmente aceptado. Y posiblemente, si algún día presenta a su novio, será muy similar a él. Aun así, quién sabe, puede que un futuro presente a una pareja que no sea tan estereotipada en su masculinidad o le dé por cambiar el chip en su música y mostrar una faceta LGTB o simplemente gay mucho más evidente. De nuevo, no tiene por qué hacerlo, tanto porque no se sienta cómodo como porque no sea su estilo, pero no hay duda de que sería realmente rompedor.

Porque puede seguir la estela de su amigo Ricky Martin, que aunque para nada esconde a su novio o cómo compra bebés, tampoco es que se salga de los estereotipos de yerno perfecto, y menos en su música, que es lo que más importa por estos lares. No todo el mundo los tiene bien puestos como Sam Smith, que pasó de querer meterse en el bolsillo al público que regala a su madre discos de baladas por Navidad a dejar a un lado tanto en su música como imagen aquellos lastres que le impedían liberarse completamente. Es que Martin sigue vendiendo un concepto 100% heterosexual en su música. Y Pablo Alborán, por el mundillo en el que se mueve, tiene pinta de que seguirá por el mismo camino. Aun así, ha declarado en el mismo vídeo que su nuevo material nos va a sorprender, así que quién sabe, quizás me coma mis propias palabras. Es más, espero hacerlo. Y tan ricamente.

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