Vanana Day en IFEMA, Madrid: la nueva normalidad, bien, gracias (pero que dure poco)

He de admitir que aún no había asistido a ningún concierto desde que comenzó la nueva normalidad (o llámale equis), pero me invitaron a la última jornada del ciclo de conciertos Abre Madrid, que ha sido una de las grandes apuestas musicales de este verano no solo en la capital, también en España, y no pude negarme. Quería comprobar de primera mano la experiencia del directo en tiempos de COVID. Vanana Day, que cambió de cartel y día respecto al primer anuncio, por cierto, estaba organizado obviamente por Vanana Records, y reunió a cuatro de los seis nombres que conforman su roaster.

De primeras salió a escena la productora y dj INNMIR, con una sesión que, aunque poco sorprendente, tampoco se regodeaba en los clichés más manoseados del indie contemporáneo (y aunque así hubiese sido, en estos días te conformas con cualquier cosa). Al ser la primera artista, lo de comenzar sentado mientras te tomabas algo tampoco resultaba de lo más chocante. Sin embargo, en el momento que aparecieron Karavana, coetáneos de bandas como Carolina Durante, donde, ya no digo un pogo, pero sí un par de botes al menos se antojaban imprescindibles para vivir la experiencia al completo.

Más doloroso resultó en Ginebras, que destilaban una actitud tan fiestera y despreocupada que resultaba complicado no dejarse llevar. Que se lo digan a los sufridos miembros de seguridad, que llamaron la atención más de una de vez y de dos a muchos que se levantaban para echarse aunque fuese un efímero baile. Y aun así sonaron tan contundentes, directas y divertidas, que hasta sentado el disfrute era (casi) total. Quizás fuese yo que no voy a conciertos desde hace eones, o quizás porque son directos de bandas como estas los que necesitamos en una época como la que vivimos.

Para terminar aparecieron en escena ELYELLA, que nunca había escuchado sobre un escenario, pero que, como esperaba, cuentan con su set a modo de sesión (quizás contar con un y/o una vocalista no estaría de más). Aun así el set resultó muy ameno, con sus canciones más exitosas y remezclas de éxitos de Rosalía o Dua Lipa. Todavía resultaba más paradójico un show de dance en el que no te puedes mover de la silla, especialmente en los subidones y las explosiones de confeti. ¿Este es el futuro de la música en directo? Fue una experiencia curiosa, pero no sé hasta que punto en el futuro estaré motivado para repetir una similar (salvo que se trate de un directo de, qué sé yo, folk). O quizás tenga que acostumbrarme.

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